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Parashá Balac - Cuarta Aliá

· 2 min de lectura
Texto bíblico (Balak — Aliá 4 de 7)

Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.

לט וַיֵּלֶךְ בִּלְעָם עִם בָּלָק וַיָּבֹאוּ קִרְיַת חֻצוֹת׃
22:39 Vayélej Bilám im Balák vayavó'u Kiryát Jutsót
מ וַיִּזְבַּח בָּלָק בָּקָר וָצֹאן וַיְשַׁלַּח לְבִלְעָם וְלַשָּׂרִים אֲשֶׁר אִתּוֹ׃
40 Vayizbáj Balák bakár vatsón vayeshaláj leVilám velasarím ashér itó
מא וַיְהִי בַבֹּקֶר וַיִּקַּח בָּלָק אֶת בִּלְעָם וַיַּעֲלֵהוּ בָּמוֹת בָּעַל וַיַּרְא מִשָּׁם קְצֵה הָעָם׃
41 Vayehí baboker vayikáj Balák et Bilám vaya'aléhu Bamót Ba'al vayár mishám ktsé ha'ám
כג א וַיֹּאמֶר בִּלְעָם אֶל בָּלָק בְּנֵה לִי בָזֶה שִׁבְעָה מִזְבְּחֹת וְהָכֵן לִי בָּזֶה שִׁבְעָה פָרִים וְשִׁבְעָה אֵילִים׃
23:1 Vayómer Bilám el Balák bné li vazé shiv'á mizbejót vehajén li bazé shiv'á farím veshiv'á eilím
ב וַיַּעַשׂ בָּלָק כַּאֲשֶׁר דִּבֶּר בִּלְעָם וַיַּעַל בָּלָק וּבִלְעָם פָּר וָאַיִל בַּמִּזְבֵּחַ׃
2 Vaya'ás Balák ka'ashér dibér Bilám vaya'ál Balák uVilám par va'ayil bamizbéaj
ג וַיֹּאמֶר בִּלְעָם לְבָלָק הִתְיַצֵּב עַל עֹלָתֶךָ וְאֵלְכָה אוּלַי יִקָּרֵה יְדוָד לִקְרָאתִי וּדְבַר מַה יַּרְאֵנִי וְהִגַּדְתִּי לָךְ וַיֵּלֶךְ שֶׁפִי׃
3 Vayómer Bilám leValák hityatsév al olatéja ve'eljá ulái yikaré Adonai likratí udvár ma yar'éni vehigadtí laj vayélej shefí
ד וַיִּקָּר אֱלֹהִים אֶל בִּלְעָם וַיֹּאמֶר אֵלָיו אֶת שִׁבְעַת הַמִּזְבְּחֹת עָרַכְתִּי וָאַעַל פָּר וָאַיִל בַּמִּזְבֵּחַ׃
4 Vayikár Elohim el Bilám vayómer eláv et shiv'át hamizbejót arájti va'a'ál par va'ayil bamizbéaj
ה וַיָּשֶׂם יְדוָד דָּבָר בְּפִי בִלְעָם וַיֹּאמֶר שׁוּב אֶל בָּלָק וְכֹה תְדַבֵּר׃
5 Vayasém Adonai davár befí Vilám vayómer shuv el Balák vejó tedabér
ו וַיָּשָׁב אֵלָיו וְהִנֵּה נִצָּב עַל עֹלָתוֹ הוּא וְכָל שָׂרֵי מוֹאָב׃
6 Vayashav eláv vehiné nitsáv al olató hu vejól saréi Moav
ז וַיִּשָּׂא מְשָׁלוֹ וַיֹּאמַר מִן אֲרָם יַנְחֵנִי בָלָק מֶלֶךְ מוֹאָב מֵהַרְרֵי קֶדֶם לְכָה אָרָה לִּי יַעֲקֹב וּלְכָה זֹעֲמָה יִשְׂרָאֵל׃
7 Vayisá meshaló vayomár min Arám yanjaní Valák mélej Moav meharréi kédem lejá ará li Ya'akóv uljá zo'amá Yisrael
ח מָה אֶקֹּב לֹא קַבֹּה אֵל וּמָה אֶזְעֹם לֹא זָעַם יְדוָד׃
8 Ma ekóv lo kabó El umá ez'óm lo za'ám Adonai
ט כִּי מֵרֹאשׁ צֻרִים אֶרְאֶנּוּ וּמִגְּבָעוֹת אֲשׁוּרֶנּוּ הֶן עָם לְבָדָד יִשְׁכֹּן וּבַגּוֹיִם לֹא יִתְחַשָּׁב׃
9 Ki merósh tsurím er'énu umigva'ót ashuréni hen am levadád yishkón uvagoyím lo yitjasháv
י מִי מָנָה עֲפַר יַעֲקֹב וּמִסְפָּר אֶת רֹבַע יִשְׂרָאֵל תָּמֹת נַפְשִׁי מוֹת יְשָׁרִים וּתְהִי אַחֲרִיתִי כָּמֹהוּ׃
10 Mi maná afár Ya'akóv umispár et róva Yisrael tamót nafshí mot yesharím utehí ajarití kamóhu
יא וַיֹּאמֶר בָּלָק אֶל בִּלְעָם מֶה עָשִׂיתָ לִי לָקֹב אֹיְבַי לְקַחְתִּיךָ וְהִנֵּה בֵּרַכְתָּ בָרֵךְ׃
11 Vayómer Balák el Bilám me asíta li lakóv oyvái lekajtíja vehiné berájta varéj
יב וַיַּעַן וַיֹּאמַר הֲלֹא אֵת אֲשֶׁר יָשִׂים יְדוָד בְּפִי אֹתוֹ אֶשְׁמֹר לְדַבֵּר׃
12 Vaya'án vayomár haló et ashér yasím Adonai befí otó eshmór ledabér

Tensión de fondo, expectativa en vilo: llega el momento que Balac esperaba. Balaam, el profeta y hechicero con conexiones celestiales, está a punto de maldecir a Israel. Los preparativos son imponentes: siete altares, siete toros, siete carneros. Ofrenda tras ofrenda, un ritual pomposo destinado a intentar “inclinar” la voluntad del cielo.

Balac acompaña a Balaam a “Bamot Baal”, una cima estratégica desde la cual se ve “el extremo del pueblo”. Balaam sale para hablar con Dios, y la presencia divina se le aparece: “Vayasém Adonai davár befí Vilám” (Y Adonai puso una palabra en la boca de Balaam, versículo 23:5). No es Balaam quien habla, sino el Santo quien habla a través de su boca.

Entonces llega la parábola, un canto profético alto y elevado: “Hen am levadád yishkón uvagoyím lo yitjasháv” (He aquí un pueblo que habita apartado, y entre las naciones no se cuenta, versículo 23:9). Israel ya no es un mero conjunto de nómadas. Es un pueblo independiente, apartado, que no se mide por las varas de las naciones.

Balaam, que vino a maldecir, derrama un canto de bendición: “Tamót nafshí mot yesharím utehí ajarití kamóhu” (Muera mi alma la muerte de los rectos, y sea mi final como el suyo, versículo 23:10). Cuán sorprendente: el profeta de Moab quiere morir como un judío. No vivir como judío, pero sí terminar así. Es un reflejo profundo de una concepción de vida que quiere la recompensa sin la existencia, el final sin el compromiso.

Balac, por supuesto, estalla: “Me asíta li lakóv oyvái lekajtíja vehiné berájta varéj” (¿Qué me has hecho? Te tomé para maldecir a mis enemigos, y he aquí has bendecido en cambio, versículo 23:11). Pero Balaam responde con sencillez: “Et ashér yasím Adonai befí otó eshmór ledabér” (Lo que Adonai pone en mi boca, eso cuidaré de hablar, versículo 23:12). La verdad, resulta, se abre paso incluso desde labios destinados a la malicia.

La idea central aquí resuena en cada generación. La bendición verdadera no está controlada por la política, las intrigas o el poder externo. Hay una bendición arraigada en la identidad, en la voluntad de Dios, y en el simple hecho de que este pueblo habita apartado.

Y este es un mensaje enorme para nuestros días. ¿Quiénes somos, en verdad? ¿Vivimos desde el orgullo por nuestra identidad, o intentamos “ser contados entre las naciones”? Balaam, un hombre de las naciones, se conmueve, y nosotros a veces intentamos mezclarnos. Quizá haya llegado el momento de volver y recordar: la bendición está dentro de nosotros.

Más Preguntas sobre la Parashá

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¿Por qué la belleza de Israel se revela precisamente a través de los ojos de un enemigo?

Una de las frases más hermosas que se han dicho sobre el pueblo de Israel no la dijo Moisés ni Aarón, sino Balaam, un hombre contratado para maldecir. La Parashá Balak revela una verdad estremecedora: hay una belleza que el amigo ve porque quiere verla, y hay una belleza que el enemigo se ve obligado a ver aun cuando intenta negarla. La segunda es más fuerte.

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¿Qué vio realmente Balaam en el campamento de Israel que le hizo decir una bendición en lugar de una maldición?

La Torá no dice que Balaam haya visto solo tiendas hermosas desde afuera. Dice que vio un orden interior. Él buscaba un punto de división, y encontró un campamento con fronteras, familias, tribus e identidad. Balaam vino a maldecir a una multitud desde afuera, y descubrió desde adentro a un pueblo que tiene forma.

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El verbo 'vayár' (y vio) se repite muchas veces en la Parashá Balak - ¿cuáles son los significados ocultos detrás de ello?

En la Parashá Balak la raíz 'ver' no es un acto técnico de ver. Se convierte en una prueba: quién ve de verdad, y qué es capaz de ver. Balac ve miedo, la burra ve a un ángel, Balaam al principio no ve nada, y Pinjás ve y se levanta de inmediato. Cuatro miradas distintas, cuatro tipos de alma.

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¿Enseña la Parashá Balak que una persona puede estar rodeada de enemigos, y no saber en absoluto cuánta protección tiene desde lo alto?

Balaam sube al monte para maldecir, Moav teme, se envían mensajeros, y durante todo ese tiempo el pueblo de Israel abajo ni siquiera sabe lo que sucede. La Parashá Balak abre una ventana hacia detrás del escenario: hay una protección que la persona no ve, no oye y no sabe agradecer en tiempo real.

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